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viernes, 3 de abril de 2020

Angel extraño


PHOTO By Alex Lozupone - Own work, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=46125634


ANGEL EXTRAÑO

No sabría decirte si Laurie Anderson es una persona normal. Normal sería el adjetivo? O quizá no sea siquiera una persona. Claro que hay muchos rasgos en su cara que lo atestiguan, hay dos ojos, dos orejas, tiene extremidades, tiene dedos, cuello y hasta una lengua (por suerte)… Todo indicaría que lo es, y una persona muy inteligente, además. Y muy talentosa sería si lo fuera… Por supuesto, podríamos coincidir, si todos conociéramos al menos una parte de todo lo que hace en su vida, que es una persona muy artística. Sobre todo, si ella fuera una persona. Aunque si uno se remite a lo que ha escuchado y visto de esta mujer que ahora debe andar por los 70 años, podría corregir esta afirmación y decir que se trata de una extraterrestre, de un ente aparecido para ayudarnos a vernos a nosotros mismos por dentro, o por fuera… Una especie de antítesis de Lilita Carrió, copada, hipster, esa tía con onda… Rara y con muchos secretos, pero que a todos nos gustaría tener… Y todos estos pensamientos que escribo, de haberla visto y escuchado muy pocas veces en mi vida (pecado!). Y eso gracias a quien me la hizo conocer: mi amigo Fabián.

Trabajábamos juntos con Fabián, a fines de los ochentas, en una empresa estatal de Capital. Él era una persona que yo quería conocer, también artista, rockero en ejercicio, lo que sumaba puntos en mi apreciación de las personas. Quiso la vida que, a raíz de una situación muy mala de la empresa, estrecháramos nuestra relación diariamente: estuvimos boyando como dos meses, sin saber si nos quedábamos sin trabajo o si nos tomarían los nuevos dueños. Fabián tomó una tercera opción al cabo de esas semanas, y se adscribió al retiro voluntario para ir a trabajar con su padre en una empresa familiar. Yo sigo cambiando de nombre. Durante esas semanas varados, Fabián me introdujo a su mundo de músicas: me hizo conocer a Prince, el blues, mucho del rock nacional, y a Laurie Anderson. De Laurie me pasó cassettes de sus discos Home of the Brave y Strange Angels, contemporáneos por aquel tiempo. Así supe que había mucha más música en esta vida para una cabecita joven e inculta como la mía. Y más importante aún: había mucho más arte, porque Anderson, neoyorkina hasta la médula si fuera una persona, es lectora, compositora, actriz, performer y muchas cosas más. Es una ARTISTA que invito a conocer. Esos dos discos me llevaron a escuchar muchos otros, y a verla (sobre todo en videos) en muchos de sus shows, que son completos, con una alta composición, actuación, música, escenografía y por sobre todas las cosas, con IDEAS. Esas que faltan hoy en el arte, y puntualmente en la música. Laurie Anderson es esa extraterrestre que les muestra a los norteamericanos su verdadera raíz, avasallante y contradictoria, dorada pero fangosa. Y al mismo tiempo, puede mostrarnos a todos como somos, como parecemos, como decimos ser y aquellas partes de nuestro ser que barremos debajo de la alfombra. Y lo hace sin desmarcarse de sus propios vicios, de sus errores… entonces será una persona no?

Cuando escucho o leo algo sobre Laurie es como volver atrás el tiempo, al departamento de Fabián y SU Laura (mi mujer también se llama Laura), a los días en que me cantaba sus canciones, después de atarse el pelo en una colita sobre la nuca. Y hablábamos de bandas y cantantes como si sólo eso existiera sobre la faz de la tierra.

Cuando me enteré que fue mujer de Lou Reed en su último tiempo me cerró todo, o casi todo, porque no logro comprender qué es en realidad. Pero juntos, Lou y Laurie, me parecen una extrapolación de mis amigos, Fabian y Lau. Esas parejas desparejas que siempre supiste íntimamente que iban bien juntos. Siempre.

Sigo viendo a Fabián muy de vez en cuando. Nos reímos porque nuestras despedidas al teléfono suenan a “tenemos que vernos antes de Navidad eh”. A veces lo logramos. A veces escucho a Laurie cantando Oh Superman y pienso que no es humana (le gustan tanto los vocoders!). Nos conoce bien, pero es un ser extraño. Pero es una tía estupenda, de esas que a todos nos gustaría tener a mano.


RobLago

martes, 31 de marzo de 2020

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miércoles, 18 de marzo de 2020